Dame aire, llevame despacio,
encendeme el alma, no me des respiro.
Un día te veré unido,
al alma de mis miedos, pues
no hay consuelo, no hay alivio,
si dentro de tus mundos me he perdido.

Nadie sabe lo que anhelo,
nadie sabe lo que de mi espero.
Nadie imagina que al final,
seguimos siendo batalladores de la vida,
y aunque he perdido tiempos de prestigio
he ganado piedras de consuel.
Pues un mundo sin esmero,
es el sabor amargo de la desdicha
y el que camina y no se astilla,
queda encerrado en sus miedos,
que por temor a equivocarse
pierde el sendero de la vida.

Este mundo es de negros,
que pelean por un plato de comida,
que se matan en la esquina,
por un pedazo de pan.

Quién le teme a los pobres,
teme a su propia imagen,
miran al espejo de sus miserias,
compartidas en retasos y enmiendos.

Miserias son las rosas sin espinas,
miserias es perder el asombro del que sufre,
miseria es quedarse sin sonidos en los huesos.
Miseria es salir a la calle y no tener que lucharla para sobrevivir..