Me siento un mundo andante,
con ilusiones y pocos juegos.
Me siento un hueco de energia,
una rumba disfrazada,
un camino sin razón.

Una cobra en deshielo,
un jugo frio y deseado,
un ser que vive lamentando,
el tiempo pasado, y lo que pasó.

No corro tierras sin llover,
ni pisos sin cantar.
no subo suelos sin tu amor,
no busco tristeza en esta ciudad.

Tan solo entre pestañas de seda,
jugando a los pies en un rincon,
nada de luces, nada de cejas,
denle el paso al corazón.

Nada mas que mi destino,
desplegar mis fuerzas en su lugar;
y aunque me siento llena de gloria,
aún no las logro encauzar.

Me tienen en la espera,
y dormida,
entre ángeles me vienen a cuidar.
Yo sigo ciega, sorda, y muda,
viendo la vida pasar.

Me acaricia el sueño,
me mantiene alerta,
me deja sonriendo en mi lugar.
Siento cosquillas en el alma,
siento ganas de amar.

¿Dónde estoy?
¿Quién me lleva?
¿Quién me viene a cuidar?
Sigo en la esfera, los dolores,
de la ropa sin cambiar
y los perros que me miran,
con más ganas de comer.
No te asustes,
no te canses,
no dejes de crecer,
que el amor sigue su juego
y no hay nada que perder;
que mi nada ha sido todo,
todo lo que podía tener.