Que no me pierda en la nada…
Que no me duerma vencido.
Que no me pierda en el tiempo
cansado de intentar.

Que no me quede inmóvil,
ante el golpe de mis caídas,
que no me quede tendida,
cuando tenga que continuar.

Que no me fije en las manos
De quien me ofrece sincero auxilio.
Que no me fije que trae,
ni cuánto llevará.

Que no me ahogue en el silencio
cuando tenga que dar respuesta,
que no me enfríe la cabeza,
y que no salga a correr…

Que no me llene de apariencias,
ni de tantos gestos vacíos,
que no deje que en mi nido
vengan ladrones a morar

Que ya no mame del pasado
que no me quede en esta ciudad,
que no me olvide tus desconsuelos
que deje tu amor entrar.

Que no me pise el vestido
en la fiesta del altar
que abra de par en par los oídos,
en la esfera, la libertad…

Que no me atrase en el camino,
Que no quiera sola andar,
Que no rechace tu brazo amigo,
Que no me deje matar…

Que no esparza mis errores,
suicidando corazones vencidos,
que luchan en el olvido,
para no volver a sufrir,
pues tan grande su desafío,
y nadie los quiere redimir...

Que no me olvide de dónde he venido
(del foso vacío, de la idiotez),
que sea conciente de mis vestigios,
que luche en la sangre con sencillez.

Que no humille al que no ha llegado,
a la cima que me encuentro hoy,
que no me olvide de haber pasado
por esfuerzos vanos, sin manos, sin compasión

Que no me convenzan de la guerra,
que no me venza la verdad,
que no me muera sin haber soñado,
que no sueñe sin saber amar...

Que no pretenda de ningún modo,
creer de mis ojos, la única verdad.
Que no imagine que en mis labios
la razón siempre estará..